
Podía ver la ventana de la habitación del hospital de su marido
Desde su habitación en Reba’s Ranch House, Angela Farmer podía ver la ventana de la habitación de hospital de su marido. A pesar de que ambos se encontraban aislados debido a la cuarentena por la COVID-19, ella podía mantenerse en contacto con Alan, su marido desde hacía 16 años, gracias a la proximidad de Reba’s Ranch House. Incluso desde otro edificio, Angela velaba por su marido, pudiendo ver la habitación que lo mantenía a salvo.
La residencia ha permanecido en funcionamiento ininterrumpido, las 24 horas del día, los 7 días de la semana y los 365 días del año, desde su inauguración en 1992. A cualquier hora del día, durante todo el año y aun en medio de una grave crisis mundial, los cuidadores siguen necesitando un lugar cómodo donde alojarse y recibir un trato afectuoso mientras cuidan de sus seres queridos.
Conectados por videollamada
Tras sufrir una neumonía, contraer la gripe y sufrir una grave falta de oxígeno, Alan permaneció aislado en el hospital. Fueron dos semanas muy largas para ellos.
Pero gracias a la tecnología, Ángela pudo hablar con él por videollamada. Él reaccionó parpadeando y moviendo la cabeza. Ángela supo que había reconocido su voz.
Oraciones desde Perú
«Todo el mundo ha estado rezando», dijo Ángela. «Tengo a un montón de gente rezando por él. Tengo familiares rezando en Perú, y tenía tres grupos en el móvil y en Messenger. La oración es el mejor arma que se puede tener para cualquier cosa. Si las cosas salen mal, Dios sabe por qué y luego te da fuerzas para seguir adelante. Soy un testimonio vivo de cómo actúa el Señor».
Ángela conoció a su marido hace años a través de Internet. Se vino desde Perú para casarse con él.
«Antes de conocer a Alan, rezaba por él», dijo. «Le pedía al Señor que me enviara a alguien que me quisiera, y Él me trajo a Alan. Ahora nos enfrentamos a esta prueba, y el Señor sigue estando con nosotros».
Fue durante una reciente visita de la familia de Ángela, procedente de Perú, cuando Alan sufrió un cambio en su estado de salud. Estaban de viaje por Oklahoma cuando empezó a sentir molestias en el pecho.
Una serie de intervenciones, la atención especializada que recibió en el hospital y el cariño de su esposa estabilizaron a Alan y lo encaminaron hacia la recuperación.
«Si hubiera estado en Corsicana [en lugar de alojarme en Reba’s Ranch House], no creo que mi marido hubiera sobrevivido», dijo Ángela. Gracias a que la casa del rancho siguió abierta, ella tuvo un lugar estable donde quedarse mientras todo a su alrededor, y en el mundo, cambiaba.
Contribuir a la comunidad
Tras una estancia prolongada en Reba’s Ranch House, un servicio esencial que ha permanecido abierto durante la crisis de la COVID-19 para acoger a cuidadores, Ángela regresó a Corsicana (Texas), mientras su marido termina la terapia y se prepara para salir del hospital. Trabaja en una empresa de dulces y tiene pensado llevar una caja de bombones a todas las personas que les ayudaron en esos momentos tan difíciles.
«Todo el personal de esta casa y del hospital es el mejor», dijo Ángela. «Me trataron como a un miembro más de la familia, y les estoy muy agradecida a todos. No podría haber estado en un lugar mejor. La gente tiene que apoyar a lugares como este. Cuando todo esto haya pasado, voy a empezar a hacer donaciones [a Reba’s Ranch House] porque así podría ayudar a otra persona como yo».



