Colibríes, sonidos de la naturaleza, la tranquilidad de un paseo al aire libre. Los huéspedes de Reba’s Ranch House encuentran lugares y momentos que les ayudan a relajarse en momentos difíciles. Disfrutar de los espacios al aire libre de la casa es también una forma que tiene la directora Marilyn Bice de despejar la mente y estimular su creatividad, en su empeño por hacer de Reba’s Ranch House un lugar de apoyo para los cuidadores.

«Mientras trabajaba en el Austin College, empecé a colaborar con Michelle Lemming en la Texoma Health Foundation, aprovechando su experiencia en el ámbito médico y de las fundaciones para ayudar a algunos de nuestros estudiantes del programa de Liderazgo a encontrar el lugar perfecto para sus prácticas», comenta Marilyn sobre la directora general de la Texoma Health Foundation. «Sabía que Michelle era una figura clave en estos campos y que realmente podía enriquecer la experiencia de prácticas de los estudiantes. También organizamos una feria de la salud y descubrí lo profundamente implicada que estaba la fundación, propietaria también de Reba’s Ranch House, en el mundo de los servicios.

Jubilado, pero no del todo

«Tras 25 años en el Austin College, donde trabajé en varios departamentos, entre ellos el Instituto de Liderazgo Posey y los programas de las Naciones Unidas Simuladas, me jubilé. Cuatro meses después de jubilarme, supe que estaba vacante el puesto de director en Reba’s Ranch House. Me encantó su misión y la oportunidad encajaba a la perfección con mi deseo de implicarme más en ayudar a los demás, así que presenté mi candidatura».

Dado que Reba’s Ranch House está abierto las 24 horas del día, los 7 días de la semana y los 365 días del año, a Marilyn nunca le faltan cosas que hacer. Dirige a tres empleados a tiempo completo, varios becarios y numerosos voluntarios… y además dobla la ropa limpia.

Una casa en pleno funcionamiento

«Todo lo que ocurre en tu casa, ocurre aquí», dice. «Se necesita el mismo esfuerzo para mantenerlo todo en marcha y listo para recibir a nuestros huéspedes al día siguiente».

Esto crea un ambiente acogedor para los huéspedes que, en ocasiones, permanecen aquí durante largos periodos de tiempo. Puede que tengan un bebé recién nacido ingresado en la UCIN o que estén acompañando a un ser querido con una enfermedad terminal.

Una necesidad constante de voluntarios

«Intentamos gestionar un centro integral para que todo el mundo tenga lo que necesita», dice Marilyn. «Los voluntarios son de gran ayuda. Necesitamos voluntarios para sentarse en recepción y registrar a las personas, encargarse de su entrada y salida, y realizar visitas guiadas. Nos encantaría que un voluntario viniera cada dos mañanas a barrer las aceras y se asegurara de que los patios tengan un aspecto acogedor. Necesitamos voluntarios que simplemente estén ahí cuando un huésped necesite a alguien con quien hablar, o si quiere que recen con él».

Solo este año, el centro ha prestado asistencia a personas en situación de crisis procedentes de cuatro países y 44 estados, acogiendo a una media de 950 huéspedes al año.

«Para algunos de ellos, supone un respiro total de todas las pequeñas responsabilidades que tienen», dice Marilyn. «Pueden descansar de verdad, ya sea durmiendo en la cama, sentados en la biblioteca leyendo frente a la chimenea, dando un paseo al aire libre o viendo la televisión en la cocina; lo que sea que necesiten para recargar energías y poder volver a afrontar la realidad de todo lo que está sucediendo en la vida de su ser querido».