Por Sarah Elisabeth Sawyer

Cameron Bates entró en el comedor de Reba’s Ranch House para echar un vistazo. Como becario en el establecimiento, estaba acostumbrado a hacer rondas, encargarse de la limpieza y ayudar a los huéspedes. Pero aquel día fue diferente. En la cocina había una mujer sola, llorando.
Cameron, que llevaba trabajando en la casa del rancho desde 2019, había visto llegar a gente de todo tipo. Una cosa que aprendió de sus padres: nunca se sabe por lo que está pasando alguien, pero siempre se puede rezar con esa persona.
Cameron le preguntó a la mujer si podía ayudarla y ella le dijo que ese día tenía que despedirse de su hijo. Hablaron y rezaron juntos, y luego ella le dio a Cameron un fuerte abrazo.
«Ella dijo: “No sabes lo mucho que me ha ayudado”», recuerda Cameron, y luego añadió: «Cuando la gente viene aquí, lleva un gran peso sobre los hombros. Pero en la casa del rancho podemos dejar lo que estemos haciendo, sentarnos y rezar con los huéspedes. La oración tiene un gran poder».
Unirse al equipo de Reba’s Ranch House fue algo que encajó a la perfección en la vida de Cameron como estudiante universitario, a pesar del viaje de ida y vuelta de dos horas que tiene que hacer en coche desde el rancho ganadero de su familia hasta la casa. Al haber crecido en el rancho, Cameron se convirtió en un admirador incondicional de Reba McEntire. Cuando recibió la llamada en la que le comunicaban que le habían aceptado para el puesto de becario en Reba’s Ranch House, se puso muy contento.

Su periodo de prácticas oficial terminó tras graduarse, pero no se le hacía a la idea de marcharse. Aunque había montado su propio negocio, Cameron decidió seguir trabajando a tiempo parcial en la casa del rancho.
«En cuanto cruzas la puerta, te sientes como en casa», dice. «Desde el primer momento supe que era un lugar especial».
Cameron se encarga de casi todos los aspectos de la casa para que siga siendo un hogar —y un símbolo de esperanza—.
«Cuando los huéspedes van y vienen del hospital, sabemos que es duro para ellos», afirma. «Haré todo lo que esté en mi mano para que su estancia sea más cómoda».

Una pregunta que le hacen a menudo cuando registra a la gente en recepción es: ¿Cuánto tiempo tengo?
«Reba McEntire quería que la casa del rancho estuviera acondicionada para que pudieran quedarse mientras su ser querido estuviera en el hospital», dice. «Eso es lo más bonito. Hay gente que viene de otros estados y puede que tenga que quedarse aquí durante semanas. He oído hablar de gente que se queda en sus coches o duerme en un banco del parque. Que alguien pueda venir aquí y no tenga que pagar nada sorprende a mucha gente. Reba ha puesto todo su corazón y su alma en este lugar, y poder trabajar aquí es un sueño hecho realidad».
Reba’s Ranch House es propiedad de la Texoma Health Foundation, que también se encarga de su gestión. Si te gustaría convertirte en un «cuidador de cuidadores» como Cameron, puedes colaborar con la casa hoy mismo mediante haciendo una donación o como voluntario.
