Por Sarah Elisabeth Sawyer
Cuando Montine Jones entró en Reba’s Ranch House, inquieta y sola, se sintió perdida.
Durante varios fines de semana, había conducido desde Edmond (Oklahoma) para visitar a su marido Jay, que estaba ingresado en el hospital de Denison luchando contra la COVID-19. Los constantes viajes y el estrés estaban minando la salud de Montine. Como superviviente de un infarto, sabía que no podría cuidar de él si perdía su propia salud. Eso la obligaba a luchar en dos frentes.
Tenía que dejar de hacer el viaje de ida y vuelta mientras seguía con su trabajo. Aunque le daba pena dejar a su grupo de apoyo, formado por sus amigos y la comunidad de la iglesia en Oklahoma, Montine hizo las maletas y se preparó para instalarse en Denison a largo plazo.
El cambio de aires la asustaba, pero le sorprendió que la trataran como si fuera la persona más importante que jamás hubiera cruzado las puertas de Reba’s Ranch House. Mitch Gray (atención al cliente), Marilyn Bice (directora) y Jeri Carosella (atención al cliente) le dieron una cálida bienvenida a Montine a lo que se convertiría en su hogar durante las siguientes cinco semanas.

Un nuevo hogar y una nueva familia
Montine sintió de inmediato el cariño y las oraciones que la rodeaban en la casa del rancho. Se encontraba en un lugar donde se cuida a quienes cuidan a los demás.
Entre los hijos ya mayores de Montine y Jay, sus nietos y su hermana, estaba rodeada de
con sufamilia más cercana cada fin de semana. Su hija incluso preparó una mesa sorpresa con tarta y fotos de bodaen la habitación del hospital de Jay paracelebrarel 31.º aniversariodeboda de él y Montine.

Montine y Jay antes de que él enfermara.
Pero cuando la familia se marchó a casa tras el fin de semana, Montine sabía que podría pasar la semana sin preocupaciones, ya que tenía la suerte de contar con un lugar donde quedarse y nuevos amigos. En la casa del rancho se ocupaban de todas sus necesidades, y ella empezó a devolver ese amor y ese cariño a los demás.
Al ser la huésped que más tiempo pasó en la casa, Montine vio pasar a muchas familias. Para ella se convirtió en una labor social hablar con los recién llegados, ayudándoles a sentirse a gusto en el Ranch House y ofreciéndoles productos recién horneados que ella misma preparaba en la cocina de la casa. Los demás huéspedes pensaban que formaba parte del personal, y cada persona le brindaba la oportunidad de hacer un nuevo amigo.
Nuevo grupo de apoyo
Cada día, Montine podía ir y venir del hospital, lo que le daba la sensación de que Jay estaba a la vuelta de la esquina. Y cada día, el personal de Reba’s Ranch House le preguntaba si había alguna novedad y rezaba con ella a menudo.
«El personal me escuchó cuando las noticias no eran buenas, me quiso cuando no era fácil quererme y se ocupó de mis necesidades», dice Montine. «Realmente me ayudó a dejar de lado mis preocupaciones diarias y me dio ánimos. Jay nunca llegó a conocer Reba’s Ranch House, pero le habría encantado y se habría sentido muy orgulloso de saber que consolasteis, bendijisteis y cuidasteis maravillosamente de su esposa».
Montine entró en Reba’s Ranch House sintiéndose inquieta y sola; se marchó con el amor incondicional que le brindó la casa y que aún conserva en su corazón.
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