«Aquí estoy, de pie durante horas y horas,
Mis días y mis noches empiezan a confundirse.
Esperando y rezando para que nuestro gran Señor salve a mi nuevo mejor amigo.
Tengo los ojos enrojecidos, el corazón me duele por ti,
Aquí estoy, esperando el día en que pueda abrazarte de verdad.

— Poema de Ryan Heflin

Los padres desean estar cerca de su hijo prematuro

Por Sarah Elisabeth Sawyer

John (Ryan) Heflin se encontraba en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) del Texoma Medical Center, donde yacía su hijo prematuro, de 2,1 kg, con un pulmón subdesarrollado. El recién nacido Remington Lane Heflin estaba perdiendo peso. Casi tres décadas antes, el propio Ryan había sido un bebé prematuro al que le habían dado un 1 % de posibilidades de sobrevivir. Nació con un peso de 560 gramos, y los profesionales médicos se pusieron manos a la obra de inmediato para darle a Ryan una oportunidad de vivir. A los tres días de vida le practicaron una cirugía a corazón abierto, la primera de muchas intervenciones importantes a las que se enfrentaría.

Años más tarde, llegó el momento de que Ryan se instalara en otra habitación de hospital para cuidar de su propio hijo prematuro. Su esposa, Camillea, aún no había podido tener a Remington en brazos. Tras una cesárea de urgencia en un hospital de Durant, Oklahoma, había permanecido allí unos días en la sala de recuperación. Por fin pudo reunirse con ellos en la UCIN del TMC, pero la pareja no tenía un lugar donde alojarse cerca de su hijo.

Reba’s Ranch House ofrece comodidad

El hospital les ayudó a instalarse en Reba’s Ranch House. Cuando Ryan y Camillea llegaron, la entrada principal le recordó a Ryan a un hotel, pero una vez dentro, era como una casa normal y corriente.

«Jeri [Carosella] nos enseñó la casa y nos dijo que podíamos entrar y salir cuando quisiéramos», cuenta Ryan. «Su hijo también había nacido prematuro. Le conté mi historia y la de nuestro hijo. Al terminar la visita, nos dimos un abrazo».

Capturar la historia para él y para su hijo

Durante esa dura prueba, la tía de Ryan le regaló un diario de oración. Empezó a anotar cada momento de la nueva vida de su hijo y luego siguió escribiendo sobre todas las dificultades que tuvieron que afrontar durante el embarazo y el parto. Sus escritos se centraron en lo que él mismo había vivido al nacer prematuro.

El diario se está convirtiendo en un libro que narra el viaje paralelo de padre e hijo, Ryan y Remington, dos bebés prematuros separados por tres décadas.

«Simplemente empecé a escribir», dice Ryan. «Nunca en mi vida había escrito un libro, pero estoy seguro de que el corazón te puede llevar a hacer cosas, y si tiene que ser así, todo saldrá bien. Siento que Dios me ha traído aquí por una razón. A lo largo del libro, le digo al público que es la vida de Dios, y que Él tiene una historia que contar. Yo solo estoy aquí para vivirla».

El libro describe el papel que desempeñó la casa del rancho de Reba en la historia.

«Estábamos en la UCIN a todas horas, yendo a ver a Remington en cuanto podíamos», dice Ryan. «No podríamos haberlo hecho si no fuera por la casa. Probablemente no hubiéramos podido ver a nuestro hijo todos los días».

Buenas noticias en Navidad

Gracias al tratamiento recibido en la UCIN, Remington por fin empezó a ganar peso y, el día de Navidad de 2019, Ryan y Camillea se lo llevaron a casa. Algún día, Remington podrá leer el libro de su padre sobre sus experiencias paralelas como bebés prematuros.


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